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En el mercado puedes encontrar diferentes productos para tratar con éxito el acné. Es importante que conozcas cómo te puedes beneficiar de ellos para decir adiós para siempre a un problema tan complejo como este.  Te recomendamos que apuestes siempre por productos de calidad y que cuenten con todas las garantías a nivel dermatológico. Los tratamientos antiacné son eficaces siempre que se sigan con constancia y paciencia.

¿Qué objetivos tienen los tratamientos antiacné?

Los tratamientos antiacné deben atacar a los cinco factores principales que se esconden detrás del acné y que son estos:

  1. Sebo. Es importante que la producción de sebo se reduzca al mínimo.
  2. Descamación. Es bueno incrementar la descamación, un proceso que lleva a que se desprendan las células más superficiales de la piel.
  3. Bacterias. Hay que luchar contras las bacterias que pueden ser responsables del acné.
  4. Inflamación. Hay que intentar menguar la inflamación de la zona.
  5. Marcas. El acné deja una serie de marcas en la piel que es necesario también reducir.

A nivel médico es posible utilizar distintos medicamentos, ya sea de forma individual o combinados. En todo caso, cualquier medicación debe ser siempre pautada por un dermatólogo después de un estudio concienzudo del caso.

Se tienen en cuenta aspectos como el tipo de acné, su gravedad, la clase de piel y otros síntomas que presente el paciente. Será siempre el dermatólogo el que analice el origen del problema y cómo tratarlo de la manera adecuada. Además de utilizar medicación, también se puede abordar la situación a nivel tópico, con el empleo de cremas y otros productos similares.

No obstante, el acné no se soluciona de un día para otro. Si todo va bien, la mejoría podría comenzar al mes de iniciar el tratamiento, pero a veces no llegará hasta pasados dos o tres meses. De hecho, es posible que antes de mejorar el problema, empeore. Lo importante es que una vez que se determina cuál es el tratamiento más adecuado se siga hasta el final.

¿Cuáles son las causas del acné?

En la adolescencia tiene lugar un aumento de la producción de andrógenos. Estas hormonas sexuales masculinas, presentes en hombres y mujeres, llevan a las glándulas sebáceas a aumentar la producción de sebo. Esta sustancia puede llegar a taponar los poros de la piel, algo que conlleva la aparición de granos o espinillas. Estos pueden infectarse con ciertas bacterias, si ocurre la piel se inflama y se enrojece.

Aunque el acné es típico de la adolescencia, aparece en otros momentos de la vida. El acné adulto se da principalmente en mujeres y tiene su origen en alteraciones hormonales relacionadas con la menstruación y el embarazo. También con otras dolencias como los ovarios poliquísticos.

Las personas con la piel grasa pueden sufrir también el acné en cualquier momento de su vida, ya que las bacterias relacionadas con este problema encuentran un entorno adecuado para su proliferación.

Algunos medicamentos también se relacionan con la aparición de acné como efecto secundario, en estos casos el profesional que haya pautado el tratamiento debe valorar si es necesario cambiar la medicación o tomar cualquier otra medida.

Por último, hay personas que tienen una mayor probabilidad de sufrir este problema debido a que también tiene un origen genético. Es cierto que no se considera que el acné sea hereditario, pero se ha comprobado que es más frecuente su aparición cuando los padres lo han sufrido.

¿Qué factores incrementan el riesgo de acné?

Además de lo comentado hasta ahora, hay ciertos factores que pueden incrementar el riesgo de que aparezca el acné y agravar sus síntomas, son estos:

  • Consumo excesivo de grasas: leche, embutidos, fritos, chocolate…
  • Uso de cosméticos inapropiados.
  • El tabaco.

¿Qué cuidados antiacné necesita la piel?

Es fundamental cuidar la piel que sufre acné con los productos adecuados. Tener una buena rutina facial resulta vital no solo para reducir el problema, sino también para no incrementarlo. Toma nota de los siguientes consejos:

  • Limpieza. Hay que limpiar la piel por la mañana y por la noche, sirve para evitar que los poros se obstruyan. Es importante que esta limpieza se realice también cuando se ha sudado en exceso, como en los días más cálidos del verano o después de hacer ejercicio físico intenso. Es necesario emplear un producto específico que ayude a cerrar los poros, a eliminar las impurezas y que además pueda equilibrar la producción de sebo. Limpia siempre el cutis con suavidad, evitando irritar la piel.
  • Exfoliación. Utiliza un exfoliante antiacné una o dos veces a la semana para limpiar de manera intensiva la piel. Ayuda a la regeneración celular y contribuye a que no se obstruyan los poros.
  • Hidratación. Un error que cometen muchas personas que sufren acné es no hidratar la piel de manera adecuada. Piensan que al ser grasa estarán incrementando el problema. Sin embargo, es vital que el rostro esté bien hidratado y que se utilice para tal fin un producto específico. Debe ser ligero, libre de grasas y permitir que la piel lo absorba.
  • Protección solar. Es vital proteger la piel con acné del sol todo el año. Debe utilizarse una crema con un factor de protección alto y específica para este tipo de cutis. Es importante que cuente con sustancias astringentes que eviten que los poros se obstruyan.

¿Qué componentes deben tener los productos antiacné?

Los productos antiacné suelen tener una serie de componentes comunes a todos ellos. Pueden presentarse de manera individual o combinados con otros. A continuación, te mostramos los más habituales:

  • Peróxido de benzoilo. Encontrarás esta sustancia en muchos productos antiacné, ya que actúa directamente contra las bacterias que originan este problema. Además, contribuye a reducir la grasa presente en la piel y elimina la piel muerta para que no se obstruya los poros.
  • Ácido salicílico. También sirve para evitar la obstrucción de los poros.
  • Ácido glicólico. Elimina las células muertas de la piel, ayuda a que se regenere y mejora su cicatrización. Además, reduce el tamaño de los orificios cutáneos y la inflamación.
  • Ácido láctico. Actúa de manera similar al ácido glicólico.
  • Óxido de zinc. Ayuda a reducir el exceso de sebo.

¿Qué se debe tener en cuenta para que funcione el tratamiento antiacné?

Es importante que tengas presentes los siguientes consejos si quieres que tu tratamiento antiacné funcione de manera correcta:

  • Alimentación. Sigue los consejos en cuanto a alimentación que te indique tu dermatólogo y evita aquellas comidas que contribuyan a la aparición del acné.
  • Productos específicos. Utiliza siempre productos que sean específicos para tratar el acné, huye de otros que no lo son y que pueden contribuir a incrementar el problema. Por supuesto, evita cualquier cosmético que sea oleoso.
  • Productos no comedogénicos. Es vital que los productos que utilices no sean comedogénicos, ya que este término se refiere a aquellos que disminuyen la permeabilidad cutánea.
  • Granos y espinillas. No manipules nunca los granos y espinillas, hacerlo solo sirve para empeorar la situación. Puedes infectar las lesiones e incrementar el riesgo de que dejen cicatriz.
  • Tratamiento médico. Si tu dermatólogo te ha pautado un tratamiento médico, resulta vital que lo sigas de principio a fin.

¿Son eficaces los tratamientos antiacné? Sí, siempre que sean los adecuados y que se tenga la paciencia necesaria para cumplirlos a rajatabla. Los cosméticos específicos y la ayuda de tu dermatólogo serán claves para dejar atrás este problema tan molesto a todos los niveles.