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Piel sensible

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La piel sensible afecta a una proporción considerable de la población.

Se manifiesta mediante una respuesta inapropiada a estímulos que, en principio, no deberían causar las sensaciones que producen, como dolor, hormigueo, enrojecimiento, picazón o ardor. Cerca del 40% de la población sufre estos síntomas en diversos grados. No resulta fácil tratar este tipo de piel. Se recomienda seguir una rutina de cuidado adecuada para reducir la incomodidad que produce la sensibilidad en la piel y conseguir sentirse bien todos los días.

Cómo se puede reconocer una piel sensible

No es fácil reconocer a simple vista este tipo de piel. El principal rasgo es la sensibilidad cutánea y los efectos reactivos que produce. Frente a ciertas agresiones cotidianas, se pueden sentir en la piel los siguientes síntomas: 

  • Enrojecimiento
  • Hormigueo
  • Tirantez
  • Sensación de sobrecalentamiento o ardor
  • Picazón
  • Sensación de incomodidad constante

Estos síntomas se experimentan, en ocasiones, cuando la piel se expone a: 

  • Un cambio repentino de temperatura.
  • Contacto con agua caliza.
  • Uso de cosméticos demasiado agresivos, como productos con alcohol o perfume.

Este tipo de piel reacciona más rápidamente que otras ante las agresiones de la vida cotidiana. Es necesario saber que todos los tipos de piel pueden ser sensibles. De hecho, a menudo tendemos a creer que solo la piel seca es sensible, pero no es así. 

Cuáles son las causas de una excesiva sensibilidad de la piel

No se conocen las causas exactas que provocan la sensibilidad de la piel. Hay quien piensa que se debe a causas psicológicas (psicosomática) y otros creen que es debido a una hiperfragilidad de la piel (déficit de la función de barrera). En cualquier caso, cada vez parece más probable que el sistema nervioso sensorial periférico está involucrado. 

Existen tres mecanismos biológicos responsables de la sensibilidad de la piel: la alteración de la barrera cutánea, la hiperactividad del sistema nervioso cutáneo y el estrés oxidativo (agresión debida a los radicales libres). De hecho, en este tipo de piel la epidermis sufre una alteración de su función barrera. Este fenómeno favorece la deshidratación y, con ello, se produce la penetración en la piel de agentes potencialmente irritantes. Además, la piel segrega neuromediadores en exceso, así como citocinas proinflamatorias (sustancias involucradas en la inflamación, producidas por las células de la piel). Estos neuromediadores invaden los tejidos y dilatan los vasos, creando la sensación de incomodidad y produciendo el efecto reactivo de los síntomas anteriormente descritos. 

También hay una producción excesiva de los radicales libres debidos a la agresión externa, sobre todo por la contaminación, puesto que en cuanto se altera la barrera de la piel, las partículas contaminantes pueden penetrar con más facilidad. El frío, el calor, el viento, el tabaco y otros factores ambientales también atacan a este tipo de piel.

Consejos para cuidar la piel sensible

Cuando se sufre sensibilidad en la piel hay que adoptar rutinas diarias adecuadas para cuidarla al máximo. 

Es necesario comprobar los ingredientes de los productos de belleza y desechar todos los que contengan ingredientes irritantes, como algunos conservantes, ácidos de frutas, jabones, aceites esenciales, ácido retinoico, productos con ácidos AHA, etc. También hay que descartar los productos que contengan alcohol, parabenos o cualquier sustancia que pueda causar irritación en la piel.

Una piel que sea muy sensible necesita estar hidratada. Se recomienda usar una mascarilla hidratante al menos una vez a la semana. La mejor opción es elegir una mascarilla que contenga elementos naturales, sin parabenos, elementos químicos ni conservantes.

Un estilo de vida saludable contribuye a mantener la piel hidratada y sana. Hay que seguir una dieta equilibrada. No es aconsejable comer demasiado picante. Se recomienda consumir alimentos que contengan Omega 3 y Omega 6, así como aceite de macadamia y avellana, que son excelentes para la salud. Y, por supuesto, hay que beber mucha agua y evitar el consumo de tabaco y alcohol. Por último, hay que protegerse de las condiciones climatológicas extremas (excesivo frío o calor) y evitar, en la medida de lo posible, la exposición de la piel a la contaminación.

Rutinas de belleza recomendadas para la piel sensible

Hay que mantener una rutina diaria de belleza para evitar que los efectos de la sensibilidad cutánea se manifiesten. El primer paso es una profunda limpieza de la piel, que hay que realizar todos los días. Se recomienda usar un agua micelar o aceite limpiador suave por la mañana y por la noche, así como un tónico adecuado para este tipo de piel. En lugar de tónico facial puede usarse agua termal para completar la limpieza de la piel.

No hay que privarse del uso de los cosméticos por temor al enrojecimiento. Actualmente existen muchos productos específicos para pieles sensibles, basta con elegir siempre este tipo de productos.

No se debe olvidar nunca eliminar el maquillaje. Hay que usar productos de limpieza de cutis adecuados para pieles  sensibles. Es preferible realizar la limpieza con los dedos y evitar el uso del algodón, ya que puede irritar la epidermis. Se recomienda optar preferentemente por aceites de limpieza cutánea, ya que son muy suaves y particularmente adecuados para pieles sensibles.
 

Qué debemos evitar si tenemos la piel sensible

Cuando se tiene una piel reactiva, con excesiva sensibilidad, hay que evitar determinados hábitos que pueden agravar su estado. En concreto, se desaconseja:

  • Usar cualquier jabón, ya que puede ser agresivo para tu piel. Decantarse siempre por aquellos que no contengan elementos irritantes y por supuesto que estén especialmente indicados para este tipo de piel.
  • Frotar la piel cuando se limpia. Es preferible hacer gestos suaves con los dedos.
  • Hacer peelings con frecuencia, ya que irritan la piel.
  • Cambiar la rutina de limpieza y belleza de la piel, ya que puede provocar reacciones no deseadas. Si se encuentra un hábito de cuidado de la piel que funciona, es mejor no cambiarlo.
  • Descuidar la hidratación de tu piel. La hidratación es esencial para que la piel mantenga su barrera protectora contra agresiones externas.
     

Cremas de belleza para pieles sensibles

Una buena crema para piel sensible es aquella que contiene ingredientes antiinflamatorios y calmantes, que favorecen la síntesis de las ceramidas y lípidos esenciales para el funcionamiento óptimo de la barrera cutánea.

Entre los ingredientes que figuran en una crema para piel sensible destacan los que contribuyen a luchar contra el enrojecimiento y la irritación, como los Alfa-bisabolol, por su efecto calmante y el extracto de regaliz (gluconolactona y ácido glicirretínico), que ayuda a luchar contra el enrojecimiento y la irritación.

También son beneficiosos los cosméticos que contienen extractos de plantas ya que tienen efectos calmantes y descongestionantes.