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El cloro de las piscinas y la piel, ¿cómo nos afecta?
17 Jun

El cloro de las piscinas y la piel, ¿cómo nos afecta?

Aunque durante los meses más fríos del año se anhele la llegada del verano, lo cierto es que no todo es idílico y la estación con las temperaturas más altas también tiene algunos contras. Es cierto que suelen compensarse con el buen tiempo, los días más largos, las vacaciones o los baños en la playa o en la piscina. Aunque esta última opción en ocasiones dé algún que otro problema. En este artículo te vamos a mostrar la mala relación que tienen a veces el cloro de las piscinas y la piel.

¿Por qué se llevan mal el cloro de las piscinas y la piel?

En verano la mayoría de las personas son conscientes de lo necesario que resulta proteger la piel de los efectos dañinos del sol, aunque algunos lo pasen por alto. Pero no solo son los rayos solares los que afectan a este tejido, el cloro también puede afectar negativamente nuestra piel.

Es cierto que al cloro le debes en verano el poder bañarte en las piscinas con cierta tranquilidad en cuanto a la higiene y la limpieza. Pero, en ocasiones puede ser que no se utilicen las cantidades correctas y esto afecta a la piel. En otras, es la propia sensibilidad de la persona la que hace que este químico le resulte perjudicial.

Hay que tener en cuenta que el pH del agua es superior al de la piel, este hecho combinado con los restos que se encuentran en el agua de jabones, perfumes, cremas solares o desodorantes utilizados por los bañistas, preparan un cóctel químico que puede afectar negativamente a las pieles más sensibles.

Es fundamental que cada vez que sales de la piscina aclares el cuerpo con abundante agua y cuando llegues a casa te duches con un jabón neutro hidratante como lo haces cualquier otro día, de esta forma eliminarás los restos de cloro de tu piel. Además, debes utilizar loción corporal después de la ducha para hidratar de manera adecuada la piel y así evitar la sequedad consecuente al agua de la piscina.

Más sobre la mala relación entre el cloro de las piscinas y la piel

Los dermatólogos afirman que el cloro afecta a las pieles reactivas más sensibles y a las atópicas al aumentar su sequedad. Cuanto más tiempo se pase en el agua, más se verá afectada. La piel cuenta con una barrera protectora que se puede perder al exponerse a ciertas sustancias y a la humedad, sobre todo si es muy sensible.

Por supuesto, no se puede demonizar al cloro ya que, si bien es cierto que reseca la piel, también la protege al destruir los hongos y las bacterias que puedan estar presentes en el agua.

Seguramente ya lo hayas notado, pero el cloro no solo daña tu piel, asimismo afecta de manera negativa a tu pelo, sobre todo si está teñido, y a tus uñas. Para proteger el pelo, y el cuero cabelludo que también es piel, emplea champús especiales que lleven EDTA o ingredientes quelantes.

Otra sustancia que suele estar presente en las piscinas por desgracia es la cloramina. Se trata de una reacción química que se produce al entrar en contacto precisamente el cloro con la saliva o la orina. No todo el mundo se preocupa por no dejar ningún fluido humano cuando se baña.

Por fortuna, las cantidades de orina son mínimas en las piscinas. Es innegable que, aunque se confía en que los adultos sean capaces de controlar sus esfínteres, los más pequeños de la casa es posible que no lo consigan al 100 %.

Es cierto que el cloro puede influir negativamente en nuestra piel, pero no lo es menos que es fundamental su uso para evitar exponerse a diferentes bacterias y a otros agentes patógenos que puedan dar lugar a infecciones.

Aunque pueda resultar paradójico, a algunas personas que padecen ciertas enfermedades en la piel se les recomienda que tomen baños en su casa con cloro diluido para evitar que puedan llegar a desarrollar infecciones.

Por otro lado, la humedad favorece el contagio de hongos en la piel o en las uñas, por lo que se debe procurar secar muy bien posteriormente al baño, especialmente en los pies, entre los dedos y también en los grandes pliegues de la superficie cutánea.

Está claro que, si se ponen en una balanza por un lado los efectos negativos a causa el cloro y por otro sus beneficios, los segundos ganan claramente la partida. De hecho, el cloro de las piscinas acaba, como decíamos antes, con bacterias, virus y hongos que pueden dañar las pieles con algún tipo de patología a veces muy molesta.

Para terminar, te recomendamos que te duches también antes de entrar en la piscina. Esta ducha previa sirve para eliminar los restos que quedan en tu piel de cremas, perfumes o desodorantes. También hazlo al salir. Intenta no darte baños demasiado prolongados.

Pon en práctica todo lo que has visto en este artículo y la relación entre el cloro de las piscinas y la piel mejorará.

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